Qué permite valorar si la reclamación es viable
Calificación, obligación, causa, compatibilidad y plazo.
Contrato, carta, clientes, cuentas, inversiones y fuentes ajenas.
Cuantía neta, coste, escenarios, solvencia y ejecución.
Incumplimiento propio, compensación, reconvención y costas.
Clasificar sin prometer porcentajes
Cada elemento puede calificarse como sólido, intermedio, débil o pendiente de información. Una buena calificación jurídica con datos económicos deficientes puede justificar una fase inicial de obtención de prueba, no una demanda inmediata. Lo mismo ocurre cuando la cuantía es alta pero el obligado carece de activos accesibles.
Costes que deben entrar en la decisión
- Revisión documental y cronología.
- Pericial económica, contable, comercial o tecnológica.
- Negociación previa, mediación o conciliación.
- Procurador, tasas si proceden, traducciones y desplazamientos.
- Arbitraje, institución y honorarios de árbitros.
- Riesgo de costas y de ejecución.
- Tiempo interno y continuidad del negocio.
Desarrollar el asunto por fases
El trabajo puede dividirse en una revisión jurídica, la obtención y comprobación de datos, la estimación económica y, después, la reclamación o defensa, la negociación y el procedimiento. Cada fase debe explicar qué se revisará, qué resultado de trabajo se entregará y cuánto costará, para decidir con esa información si conviene continuar.
Alternativas a una reclamación integral
A veces conviene cobrar primero saldos líquidos, negociar stock o transición, limitar la controversia a una partida, obtener documentación o reservar una acción. La estrategia debe maximizar la posición global, no el número de conceptos incluidos.
Problemas relacionados
Dirección jurídica: Álvaro Parra Navarro. Alcance y actualización de esta guía. La información general debe contrastarse con el contrato y los documentos del asunto.